Me gusta esta serie, aunque casi siempre me deje un regusto
amargo después de verla.
Es filosofía pura, rascando en las zonas oscuras que todos
tenemos.
Con la muerte, el humor y lo absurdo siempre presentes, te
identificas, no te gusta lo que ves.
Hay que asimilar y asumir que llevamos en nuestro ADN todas esas
formas de ser.
Interiormente dudar, incluso poder llegar a no saber en qué momento
cruzas la frontera de lo ético.
Fijaté, mira bien, que hasta se puede hacer sin querer.
La VIDA es así. Insospechada, sale cómo sale, mientras uno
hace planes.
Ahora, consintiendo al sistema y diciendo amén, me encuentro
mal, me muero de ganas por marcarme un “Breaking bad”.
