Leído en un “gran manual” ...
“ No corras, no te preocupes.
Estás aquí solo de visita.
Merece la pena que te detengas a oler las flores”
Aplicable a
cualquier situación que se viva. Las
cosas, mejor despacito y relajada.
Y se me olvida.
A medida que cumplo años, mi tiempo, noto cierta inclinación hacia las experiencias naturales, tranquilas y sencillas, que me cargan de VITAMINA N.
Las cosas por las que merece la pena vivir, son etéreas y sutiles, cada uno con la sensibilidad que le ha tocado o desarrollado, pilla lo que puede. Además, son cosas que el dinero no puede comprar.
Y si se me va la pinza, regreso, preguntándome - ¿A qué he
venido aquí? .- Con la respuesta buena.- Pues, a oler
a las flores.
( Solo con mirar para ellas entro en una sintonía especial, el
mundo late a un ritmo que me va, me va, me va, me vaa.)
Ahora... a veces se me olvida.