Cuando el sentido común se pierde entre papeles y normas …
Cuando te encuentras a personas que solo porque lo manda la ley, embargados por la obsesión de cumplir a rajatabla con la sobredosis de leyes, ese alud de normativas y decretos que tenemos, se regodean en las gestiones, plazos, sellos, requisitos, en ese hay que obedecer las normas al pie de la letra, entonces dejan de ser personas para convertirse en autómatas al servicio del sistema.
Vivimos en una sociedad enferma.
Esta semana pude comprobarlo de cerca, un pequeño trabajo de 3 días y la ilusión de tener un cliente nuevo, todo bajo control y organizado … 2 días antes de su ejecución, su Departamento de Seguridad, me pidió tantos papeles… tantos que, si quisiese colgarlos en fila india no nos llegaban las paredes de nuestra oficina, no llegamos a presentarlos todos a tiempo, y el cliente anuló el trabajo horas antes de su inicio.
Haber empezado por ahí, pensé yo con la cara de boba que se me quedó, pues aun conservo la libertad para elegir a mis clientes, “hubiérralo dicho antes” como decimos en nuestra familia.
Cuando lo obligatorio es justamente lo contrario de lo necesario… tristes vidas las de esas polillas.
Y cuando nos dijeron que, la próxima vez si contactaban, deberíamos tener toda esa documentación ya preparada, sonreí de medio lado.